Siempre tuve simpatia por los números pares, aunque no tenga nada contra los “im”. Tiene su logica, a mi entender y quizás se algo recurrente que ocurra habitualmente, que la la mayoria se incline por los pares, si es que existe esta futil disputa. A ciencia cierta nunca ahonde en el tema, ni siquiera lo he comentado. Esta preferencia es un secreto y doy por cierto que los pares son más populares.

Par significa igual o semejante, lo cual suena familiar y seguro. Con el prefijo, impar, vendría a ser lo diferente, lo que no tiene par.

Resulta, que afortunadamente en estos ultimos años, la humanidad o quizas mejor dicho occidente, ha devenido en formas y apariencias más tolerantes e inclusivas, ha conbatido en gran medida la segregación y la marginación, ha intentado la integración de las diferencias. Como todo progreso o todo cambio, no todo puede ser para mejor, cada elección implica una renuncia, cada cambio trae con el un abandono.

La sociedad occidental se dirigia hacia la fraternidad a poner sus recursos a disposición de dirimir conflictos y no ha profundizar las luchas intestinas e innecesarias, quizas bajo la premisa que hay suficiente para todos. Digamos nuevamente un mundo par, pero par en otro sentido, un mundo en el que a pesar de no ser todos iguales, todos podamos tener un lugar. Esa era nuestra ilusión que maduró a la sombra de los Beatles y bajo el sol de la democracia occidental y cristiana.

Pero aparecieron los IMPARES. Lo que desentona, lo que hace ruido, genera más atención. Otra vez es logico.

La logica que nos llevaba a un mundo en que ciertos acuerdos civiles y civilizados estaban dados por hecho, que se constituian en cimientos de un acuerdo social madurado se rompió generando sorpresa y desconcierto hasta la estupefacción y la inacción.

Como se pueden romper los cimientos ? No era algo previsible.

Esos contratos pasaron a ser de utileria generando confusión.

What´s going on ?

Y es que nos olvidamos de los impares, quizas pensamos que ya no existian pero acá están reclamando se les tolere su intolerancia, reclamando ser impares por derecho, esperando agasapados, resentidos, solos, más im que pares.