Las miro sin haberlas esperado.

Las miro y pienso en un futuro…

me hacen querer más.

Rosas, violetas, rojas, amarillas,

blancas y verdes….

Solo un tonto pensaría que el amor no sabe vestirse de esos colores.

No las pedí,

y tampoco tu amor.

Lo raro

es que ahora no imagino un día sin él.

Lo anhelo tanto

como salir a caminar y mirar hacia arriba,

y ver el celeste en el cielo.

Tanto como estar acostada en silencio

observando que el cielo me mira,

con el intenso color de tus ojos.

Los días corren,

las horas vuelan

y el tiempo fluye,

implorando esta vez un minuto de más.

El sonido de tu risa después de cada momento juntos,

tu mirada,

tu tacto tan suave y penetrante…

se sienten tan cálidos

como el sol cayendo en media tarde…

imposible de no sentir.

Cada día crece más,

como un río que avanza en silencio, sin detenerse.

Y mi afán por ocultarlo es nulo.