Flotar en el agua cristalina y escurridiza de un rio serrano,

sobre los ollas y los cantos rodados,

sentir el ruido, el devenir del agua.

Un tiempo eterno y continuo,

la prolongación del momento,

el instante interminable

y de pronto,

el rugir de los truenos,

el oscurecer de las nubes.

Ahora todo cambia de ritmo, el movimiento arranca.

Una descarga repentina de gotas gruesas golpea en la cara,

nos corre, nos aparta.

La vida en otro estado, de pulsión, de alarma,

de alegría, el agua.

Nuevamente el agua, en otra forma, en otro tiempo,

en el devenir que atrapa.

Camino por la calle de piedras, arena y matas.

Los arboles cubren el camino, envuelven y abrazan.

Pienso en todos, en mis hijos, en el amor que me acompaña.

Soy libre, soy uno, soy el rey de mis palabras.

Y cuando quiero darme cuenta,

estoy entero y no soy nada.

Flotar en el agua cristalina y escurridiza de un rio serrano,

sobre los ollas y los cantos rodados,

sentir el ruido, el devenir del agua.

Un tiempo eterno y continuo,

la prolongación del momento,

el instante interminable y de pronto el rugir de los truenos, el oscurecer de las nubes, ahora el todo cambia de ritmo, el moviemiento arranca.

Entonces un descarga repentina de gotas gruesas que golpean nos corren y nos apartan. La vida en otro estado, de alarma, de pulsión, de alegría, el agua, nuevamente el agua, en otra forma en otro tiempo.

Camino por la calle de piedras, arena y matas los arboles cubren el camino, envuelven y abrazan, pienso en todo, en mi hijos, en el amor que me acompaña. Soy libre, soy uno, soy rey de mis palabras.

Y cuando quiero darme cuenta, estoy entero y no soy nada.